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Cómo limpiar los filtros del aire acondicionado paso a paso

Limpiar los filtros del aire acondicionado de una vivienda
Limpiar los filtros aproximadamente cada dos meses ayuda a mantener un buen paso del aire y el rendimiento del equipo.

¿Sabías que los filtros de los aires acondicionados deben limpiarse aproximadamente cada dos meses?

Con el uso, los filtros acumulan polvo, pelos y otras partículas presentes en el ambiente. Si no se limpian, el paso del aire puede verse dificultado y el equipo puede perder rendimiento, generar malos olores o necesitar más tiempo para climatizar la habitación.

La buena noticia es que, en los equipos domésticos tipo split con filtros de malla lavables, la limpieza suele ser muy sencilla. Solo hay que seguir unas precauciones básicas y consultar el manual del fabricante si no tenemos claro cómo se extraen.

¿Cada cuánto deben limpiarse los filtros?

Como orientación general y fácil de recordar, es recomendable limpiar los filtros del aire acondicionado aproximadamente cada dos meses.

Sin embargo, la frecuencia puede variar según:

  • Las horas que utilizamos el equipo.
  • La cantidad de polvo de la vivienda.
  • La presencia de animales.
  • Si hay personas con alergias.
  • Si el aire acondicionado también se utiliza como calefacción.
  • Las indicaciones del fabricante.

Durante los periodos de uso intensivo puede ser conveniente revisarlos con mayor frecuencia. Si ves mucho polvo, notas un olor extraño o el equipo parece mover menos aire, no es necesario esperar a que pasen los dos meses.

¿Qué necesitas para limpiarlos?

Para realizar una limpieza doméstica básica normalmente solo necesitarás:

  • Agua templada.
  • Un poco de jabón neutro.
  • Un paño suave.
  • Una toalla o superficie limpia donde dejar secar los filtros.
  • Una aspiradora, opcionalmente, si hay mucho polvo superficial.

Evita utilizar estropajos, cepillos duros, lejía, disolventes o productos abrasivos, ya que podrían deteriorar los filtros o el acabado de la unidad.

1. Apaga el aire acondicionado

El primer paso es apagar completamente el equipo antes de abrirlo. Si es posible y el manual así lo indica, desconecta también la alimentación eléctrica.

No intentes retirar los filtros con el aparato en funcionamiento. Además de ser una medida de seguridad, apagarlo evita que aspire polvo mientras la tapa está abierta.

Si la unidad está situada en una zona elevada, utiliza una escalera estable y evita subirte a sillas o muebles.

2. Abre la tapa frontal

En la mayoría de los aires acondicionados tipo split, los filtros se encuentran detrás de la tapa frontal de la unidad interior.

Ábrela con cuidado, sin forzar las bisagras. Cada modelo puede tener un sistema diferente, de modo que, si notas resistencia o no tienes claro cómo se abre, consulta el manual.

No es necesario desmontar la carcasa ni tocar componentes eléctricos o partes internas del equipo.

3. Retira los filtros con cuidado

Extrae los filtros lentamente y fíjate en la posición en la que estaban colocados. Esto te facilitará volver a instalarlos correctamente.

Los filtros principales suelen ser unas mallas ligeras de plástico. Si el equipo incorpora filtros especiales, purificadores o desodorizantes, consulta las instrucciones del fabricante, porque no todos pueden lavarse con agua.

Si detectas que un filtro está roto, deformado o muy deteriorado, puede ser necesario sustituirlo.

4. Lávalos con agua y un poco de jabón

Si solamente tienen un poco de polvo, puedes retirarlo con una aspiradora a baja potencia, sin presionar la malla.

Cuando haya más suciedad acumulada, lava los filtros con agua ligeramente caliente o templada y un poco de jabón neutro. El agua no debe estar excesivamente caliente; como referencia, es preferible mantenerla por debajo de los 40 °C para evitar deformaciones.

Límpialos suavemente, sin doblarlos ni frotarlos con fuerza. Después, acláralos bien hasta que no queden restos de jabón.

Este procedimiento coincide con las recomendaciones habituales de los fabricantes. Puedes consultar, por ejemplo, esta guía de Mitsubishi Electric para limpiar los filtros del aire acondicionado.

5. Déjalos secar completamente

Una vez limpios, deja los filtros sobre una superficie limpia hasta que se hayan secado completamente.

No vuelvas a instalarlos si todavía están húmedos, ya que podrían favorecer la aparición de malos olores o humedad en el interior del equipo.

Es preferible dejarlos secar a la sombra y de forma natural. No utilices un secador, no los coloques sobre un radiador y evita exponerlos directamente al sol, porque el calor podría deformarlos.

6. Limpia la carcasa y el difusor

Mientras los filtros se secan, puedes aprovechar para limpiar la parte exterior del aire acondicionado.

Pasa un paño suave ligeramente humedecido por:

  • La carcasa exterior.
  • La tapa frontal.
  • Las salidas de aire.
  • El difusor y las lamas accesibles.
  • El polvo visible alrededor de la entrada de aire.

No viertas agua directamente sobre la unidad ni introduzcas el paño, cepillos u otros objetos en el interior. Tampoco es recomendable aplicar productos de limpieza en espray directamente sobre el aparato.

La limpieza profunda del intercambiador, el ventilador, la bandeja de condensados o el desagüe corresponde a un técnico especializado.

7. Vuelve a colocar los filtros

Cuando los filtros estén completamente secos, vuelve a colocarlos en la misma posición. Comprueba que queden bien encajados, sin forzarlos.

Después, cierra la tapa frontal y vuelve a conectar el equipo si lo habías desconectado.

Enciéndelo durante unos minutos y comprueba que funcione con normalidad, que el paso del aire sea correcto y que no aparezcan ruidos o avisos extraños.

¡Y ya está!

¿Cuándo hay que avisar a un profesional?

Limpiar los filtros es una tarea doméstica sencilla, pero no sustituye el mantenimiento técnico del aire acondicionado.

Es recomendable consultar a un profesional si detectas:

  • Goteo de agua.
  • Olor a humedad que no desaparece.
  • Ruidos diferentes de los habituales.
  • Hielo o escarcha en la unidad.
  • Una reducción importante del rendimiento.
  • Errores en la pantalla.
  • Filtros o piezas deterioradas.
  • Suciedad acumulada en zonas interiores no accesibles.

No desmontes la unidad ni manipules el circuito frigorífico, las conexiones eléctricas o el desagüe. Estas actuaciones debe realizarlas un técnico cualificado.

¿Quieres renovar o instalar un aire acondicionado?

Una limpieza periódica ayuda a mantener el equipo en buenas condiciones. Sin embargo, si el aparato es antiguo, consume demasiado, se avería con frecuencia o ya no climatiza correctamente, puede ser un buen momento para valorar su sustitución.

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