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septiembre 2026

¿En qué orden se debe hacer una reforma integral?

By Materiales de construcción, Sin categorizar
Orden de las fases de una reforma integral en una vivienda
Una reforma integral bien planificada permite coordinar a los profesionales y ejecutar cada trabajo en el momento adecuado.

Hacer una reforma integral no consiste únicamente en elegir un pavimento, cambiar la cocina o renovar las instalaciones. Para que la obra avance correctamente, es imprescindible coordinar a los diferentes profesionales y ejecutar cada trabajo en el momento adecuado.

Si el orden no está bien planificado, pueden aparecer esperas, trabajos duplicados, desperfectos en materiales recién instalados y desviaciones en el presupuesto. Por ejemplo, colocar un pavimento antes de haber finalizado determinados trabajos puede obligar a protegerlo durante semanas o incluso provocar que se estropee.

Aunque cada vivienda es diferente, existe un orden habitual que sirve como base para planificar una reforma completa. En este artículo te explicamos las principales fases y qué hay que tener preparado en cada una.

Antes de empezar: definir el proyecto

La primera fase no se realiza en la obra, sino sobre el papel. Antes de derribar nada, hay que tener claro qué se quiere modificar y qué resultado se desea conseguir.

Es importante definir:

  • La nueva distribución de la vivienda.
  • Los espacios que se reformarán.
  • Las instalaciones que deben renovarse.
  • Los materiales y acabados principales.
  • El presupuesto disponible.
  • El calendario aproximado.
  • Los profesionales que intervendrán.
  • Los permisos o comunicaciones necesarios.

Las decisiones sobre la distribución afectan directamente a las instalaciones, los pavimentos, las puertas, la cocina y el baño. Por este motivo, no es recomendable empezar la obra mientras todavía existan cuestiones importantes pendientes de decidir.

También conviene reservar una parte del presupuesto para imprevistos, especialmente cuando se reforma una vivienda antigua y todavía no se conoce el estado real de las instalaciones o de los elementos ocultos.

El orden de una reforma integral puede variar

No todas las reformas siguen exactamente la misma secuencia. El orden puede cambiar según el tipo de vivienda, los materiales elegidos y el alcance de los trabajos.

No es lo mismo reformar un piso manteniendo la distribución que rehabilitar una casa antigua, modificar muros, renovar completamente las instalaciones o intervenir en elementos estructurales.

Por este motivo, el orden definitivo debe establecerlo el técnico o profesional responsable de la obra. Aun así, estas son las fases más habituales.

1. Protección de los elementos que se conservan

Antes de empezar los derribos, hay que proteger todo aquello que no se renovará:

  • Ascensores y zonas comunes.
  • Puertas de acceso.
  • Ventanas que se mantengan.
  • Pavimentos o paredes que no se modifiquen.
  • Escaleras, barandillas y otros elementos delicados.
  • Muebles que no puedan retirarse.

También se debe preparar el espacio para gestionar los escombros y la entrada y salida de materiales.

Una buena protección inicial evita desperfectos y reduce la limpieza necesaria al finalizar la obra.

2. Derribos y retirada de materiales

La primera fase de trabajo suele ser el derribo de todos los elementos que se quieren eliminar.

Esta fase puede incluir:

  • Retirada de muebles de cocina y baño.
  • Desmontaje de sanitarios y grifería.
  • Eliminación de pavimentos y revestimientos.
  • Derribo de tabiques.
  • Retirada de falsos techos.
  • Desmontaje de puertas y marcos.
  • Eliminación de instalaciones antiguas.

Durante los derribos pueden aparecer problemas que no eran visibles inicialmente, como humedades, tuberías deterioradas, desniveles o grietas.

Antes de continuar, un profesional debe valorar estos imprevistos y determinar si es necesario modificar el proyecto o realizar trabajos adicionales.

3. Trabajos estructurales, si son necesarios

Si la reforma afecta a muros de carga, forjados, cubiertas, escaleras u otros elementos estructurales, estos trabajos deben realizarse antes de empezar las nuevas distribuciones e instalaciones.

Las intervenciones estructurales deben estar definidas y supervisadas por un técnico competente. No se debe eliminar ni modificar una pared sin comprobar previamente qué función tiene dentro del edificio.

En esta fase también pueden ejecutarse refuerzos, aperturas, nuevos dinteles o reparaciones estructurales.

4. Nuevos tabiques y distribución de los espacios

Una vez finalizados los derribos y los posibles trabajos estructurales, se construye la nueva distribución.

Los tabiques pueden ejecutarse con:

  • Piezas cerámicas.
  • Placas de yeso laminado.
  • Bloques de hormigón.
  • Otros sistemas constructivos definidos en el proyecto.

En algunos casos, una parte de los tabiques se deja abierta o sin terminar para que los instaladores puedan pasar las tuberías y los cables.

Antes de construirlos, hay que comprobar la posición exacta de las puertas, los muebles, los sanitarios, la ducha, los electrodomésticos y otros elementos que condicionen la distribución.

5. Instalaciones de fontanería, electricidad y climatización

Con la distribución definida, llega el momento de ejecutar o renovar las instalaciones.

Esta fase puede incluir:

  • Tuberías de agua fría y caliente.
  • Desagües.
  • Instalación eléctrica.
  • Puntos de luz, enchufes e interruptores.
  • Telecomunicaciones.
  • Calefacción y radiadores.
  • Climatización.
  • Ventilación.
  • Instalaciones de gas, si las hay.

Es fundamental tener definida la distribución de la cocina y el baño antes de llegar a este punto. Cambiar la posición de un fregadero, un inodoro o un electrodoméstico cuando las instalaciones ya están ejecutadas puede obligar a repetir trabajos.

También conviene pensar en las necesidades futuras: número de enchufes, conexiones de red, iluminación, termostatos o posibles ampliaciones.

Las instalaciones deben ser ejecutadas por profesionales cualificados y comprobarse antes de tapar paredes, suelos o techos.

6. Cierre de los tabiques y preparación de los soportes

Una vez instaladas y comprobadas las instalaciones, se pueden cerrar los tabiques y preparar las superficies.

Los trabajos habituales de esta fase son:

  • Cierre de las placas de yeso laminado.
  • Enfoscado o enlucido de paredes.
  • Formación de falsos techos.
  • Reparación de rozas.
  • Regularización de paredes.
  • Nivelación de suelos.
  • Formación de pendientes en duchas o terrazas.

La preparación del soporte es esencial. Un pavimento, una pintura o un revestimiento no ofrecerán un buen resultado si la base presenta humedad, desniveles, fisuras o restos de materiales anteriores.

7. Impermeabilización de las zonas húmedas

Antes de colocar los revestimientos del baño, la ducha, la terraza o cualquier otra zona expuesta al agua, hay que ejecutar la impermeabilización.

Según el proyecto, se pueden utilizar:

  • Láminas impermeabilizantes.
  • Membranas líquidas.
  • Morteros impermeables.
  • Bandas y piezas específicas para esquinas y encuentros.
  • Sistemas de sellado alrededor de tuberías y desagües.

Impermeabilizar no consiste únicamente en aplicar un producto sobre la superficie. Hay que resolver correctamente las uniones, los desagües, las esquinas y los cambios de plano.

Una impermeabilización deficiente puede provocar filtraciones que no se detecten hasta que la obra ya esté terminada.

8. Colocación de pavimentos y revestimientos

Cuando los soportes están preparados y las zonas húmedas impermeabilizadas, se pueden colocar las baldosas, los pavimentos y los revestimientos.

En esta fase es importante utilizar:

  • Cemento cola adecuado para el tipo de baldosa.
  • Adhesivos compatibles con el soporte.
  • Materiales de rejuntado.
  • Sistemas de nivelación cuando sean necesarios.
  • Juntas de movimiento y dilatación.
  • Perfiles y piezas de acabado.

No todos los adhesivos sirven para todos los materiales. Un gres porcelánico de gran formato, un pavimento exterior o una baldosa colocada sobre una superficie existente pueden requerir productos diferentes.

En nuestra sección de materiales de obra encontrarás morteros, cementos cola, sistemas de impermeabilización y otros productos necesarios para una correcta colocación.

Una vez instalado el pavimento, debe protegerse adecuadamente durante el resto de la obra.

9. Carpintería interior y puertas

Las puertas interiores, los marcos, los zócalos y otros elementos de carpintería suelen colocarse cuando los pavimentos ya están instalados y se conoce la altura definitiva del suelo.

En algunos proyectos, los premarcos se colocan durante las fases iniciales, mientras que las puertas y los acabados se montan más adelante.

También es el momento de instalar:

  • Armarios empotrados.
  • Revestimientos de madera.
  • Zócalos.
  • Paneles decorativos.
  • Otros elementos de carpintería a medida.

La secuencia exacta debe coordinarse con los trabajos de pintura para evitar tener que desmontar o proteger innecesariamente los elementos nuevos.

10. Pintura y acabados de las paredes

Cuando los trabajos que generan más polvo y suciedad ya han finalizado, se pueden pintar las paredes y los techos.

Antes de pintar hay que comprobar:

  • Que las superficies estén secas.
  • Que las juntas estén bien tratadas.
  • Que no haya grietas o irregularidades.
  • Que las paredes estén limpias.
  • Que el pavimento y la carpintería estén protegidos.

Normalmente, se aplica una preparación o imprimación antes de las capas finales, especialmente en superficies nuevas o muy absorbentes.

11. Montaje de la cocina y el baño

Con los pavimentos, los revestimientos y buena parte de los acabados finalizados, se pueden instalar los elementos de cocina y baño.

En esta fase se montan:

  • Muebles de cocina.
  • Encimeras.
  • Fregaderos.
  • Electrodomésticos.
  • Muebles de baño.
  • Sanitarios.
  • Grifería.
  • Platos de ducha, si no se han colocado anteriormente.
  • Mamparas.
  • Espejos y accesorios.

Las medidas deben comprobarse durante la preparación del proyecto, pero algunos elementos a medida se miden definitivamente cuando los revestimientos ya están colocados.

Esto es especialmente importante en encimeras, mamparas y muebles adaptados a espacios irregulares.

12. Mecanismos, luminarias y conexiones finales

La última fase de las instalaciones consiste en colocar los elementos visibles y poner los sistemas en funcionamiento.

Se incluyen:

  • Enchufes e interruptores.
  • Luminarias.
  • Termostatos.
  • Radiadores.
  • Rejillas de ventilación.
  • Grifería y conexiones finales.
  • Electrodomésticos.
  • Equipos de climatización.

Los profesionales deben comprobar que todas las instalaciones funcionen correctamente y que no existan fugas, errores o elementos pendientes.

13. Repaso, limpieza y revisión final

Antes de dar la reforma por terminada, conviene realizar una revisión completa.

Hay que comprobar:

  • Funcionamiento de enchufes, luces y mecanismos.
  • Apertura y cierre de puertas y ventanas.
  • Funcionamiento de la grifería y los desagües.
  • Ausencia de fugas.
  • Acabado de juntas y sellados.
  • Estado de pavimentos y revestimientos.
  • Funcionamiento de los electrodomésticos.
  • Calidad de la pintura.
  • Posibles golpes, arañazos o desperfectos.

Es recomendable anotar todos los repasos pendientes y revisarlos antes de considerar la obra definitivamente finalizada.

¿Cuándo se deben elegir y encargar los materiales?

Uno de los errores más habituales es esperar a que el instalador necesite un material para empezar a buscarlo.

Los productos con plazos de fabricación o entrega más largos deben elegirse con antelación. Algunos ejemplos son:

  • Pavimentos y revestimientos concretos.
  • Muebles de cocina y baño.
  • Encimeras a medida.
  • Mamparas.
  • Platos de ducha especiales.
  • Puertas.
  • Grifería o sanitarios específicos.
  • Materiales con acabados o colores especiales.

En cambio, los materiales más técnicos deben confirmarse con el profesional para asegurar que sean compatibles con el sistema y la aplicación.

Planificar los pedidos evita que la obra se detenga por falta de material y reduce el riesgo de que un producto deje de estar disponible a mitad del proyecto.

¿Cómo evitar problemas con el orden de una reforma integral?

Para que las diferentes fases avancen correctamente, es recomendable:

  • Definir el proyecto antes de empezar.
  • Preparar un calendario aproximado.
  • Coordinar a todos los profesionales.
  • Encargar con tiempo los materiales especiales.
  • Comprobar las instalaciones antes de taparlas.
  • Proteger los acabados ya instalados.
  • Evitar cambios improvisados durante la obra.
  • Hacer un seguimiento del presupuesto y los plazos.

También es importante evitar decisiones precipitadas, escoger los materiales únicamente por el precio o no tener en cuenta los trabajos previos. Estos son algunos de los principales errores que pueden provocar retrasos y sobrecostes.

EUROMAT te ayuda con los materiales de la reforma

En EUROMAT encontrarás materiales para todas las fases de una obra o reforma: materiales de construcción, aislamientos, placas de yeso laminado, morteros, impermeabilización, fontanería, calefacción, herramientas, pavimentos, revestimientos, baños y cocinas.

Nuestro equipo puede ayudarte a identificar y preparar los materiales necesarios según las indicaciones de los profesionales responsables de la obra.

En EUROMAT no ejecutamos directamente todos los trabajos de una reforma integral. Si necesitas profesionales para alguna fase, podemos recomendarte industriales de confianza de la zona.

Una reforma bien ordenada evita muchos imprevistos

Respetar el orden de una reforma integral permite trabajar con mayor eficiencia, proteger los materiales y evitar que un profesional tenga que repetir el trabajo de otro.

Todo empieza con una buena planificación. Después llegan los derribos, la distribución, las instalaciones, la preparación de los soportes y, finalmente, los acabados y el montaje de los diferentes elementos.

La secuencia exacta dependerá de cada vivienda, pero tener una visión global antes de empezar es la mejor manera de controlar el presupuesto y los plazos.

Si estás preparando una reforma, contacta con EUROMAT o visita uno de nuestros centros. Te ayudaremos a preparar los materiales de cada fase y, si lo necesitas, podremos recomendarte profesionales de confianza.

Lana de roca o XPS: ¿qué aislamiento debes elegir?

By Materiales de construcción, Sin categorizar
Comparación entre lana de roca y XPS para aislar una vivienda
La lana de roca y el XPS tienen propiedades diferentes y deben escogerse según la aplicación de cada proyecto.

Cuando se quiere mejorar el aislamiento de una vivienda, es habitual encontrarse con materiales que tienen características y aplicaciones muy diferentes. Dos de los más conocidos son la lana de roca y el poliestireno extruido, también denominado XPS.

Ambos ofrecen aislamiento térmico, pero no se comportan igual frente al ruido, la humedad, el fuego o la compresión. Por este motivo, antes de escoger entre lana de roca o XPS, hay que saber dónde se colocará el material y qué función deberá cumplir.

En este artículo te explicamos las principales diferencias y las aplicaciones más habituales de cada sistema.

¿Qué es la lana de roca?

La lana de roca es un aislamiento mineral fabricado principalmente a partir de roca volcánica. Se comercializa en forma de paneles, rollos o mantas con diferentes grosores y densidades.

Su estructura fibrosa ayuda a reducir la transmisión de calor y también absorbe una parte de las ondas sonoras. Por este motivo, se utiliza frecuentemente en tabiques interiores, trasdosados, falsos techos, fachadas y cubiertas.

Sus características principales son:

  • Buen aislamiento térmico.
  • Buen comportamiento acústico.
  • Elevada resistencia al fuego.
  • Permeabilidad al vapor de agua.
  • Adaptación a espacios y superficies irregulares.
  • Disponibilidad en diferentes densidades y formatos.

Para obtener el resultado esperado, es importante escoger la densidad y el grosor adecuados e instalar el material sin dejar huecos entre los paneles.

¿Qué es el XPS?

El XPS es un panel rígido de poliestireno extruido con una estructura interna de celda cerrada. Esta composición le proporciona un buen aislamiento térmico, una baja absorción de agua y resistencia a la compresión.

Se utiliza habitualmente en zonas que pueden estar expuestas a la humedad o que deben soportar cargas, como cubiertas, terrazas, suelos, zócalos, muros enterrados o soleras.

Sus características principales son:

  • Buen aislamiento térmico.
  • Baja absorción de agua.
  • Resistencia a la compresión.
  • Formato rígido y estable.
  • Fácil manipulación y corte.
  • Buen comportamiento en aplicaciones exteriores o en contacto con la humedad.

A diferencia de la lana de roca, el XPS no está pensado principalmente para mejorar el aislamiento acústico.

Lana de roca o XPS: principales diferencias

La elección entre lana de roca o XPS no depende únicamente de qué material aísla más. Hay que valorar el conjunto de prestaciones necesarias en cada zona del edificio.

Aislamiento térmico

Ambos materiales pueden ofrecer un buen aislamiento térmico si se dimensionan y se instalan correctamente.

La capacidad aislante dependerá de la conductividad térmica declarada por el fabricante y del grosor del material. Por tanto, no es suficiente con comparar únicamente el nombre del producto: hay que revisar las características técnicas de cada panel.

En muchos casos, tanto la lana de roca como el XPS pueden cumplir la función térmica, pero las demás condiciones de la obra acabarán determinando qué opción es más adecuada.

Aislamiento acústico

La lana de roca es una de las opciones más utilizadas cuando también se quiere reducir el ruido. Su estructura fibrosa ayuda a absorber el sonido y a mejorar el comportamiento acústico de paredes, tabiques y techos.

Es habitual colocarla en el interior de un tabique de placas de yeso laminado o en un trasdosado. Sin embargo, el aislamiento acústico final dependerá del sistema completo: tipo de placas, perfiles, cámaras de aire, uniones y correcta ejecución.

El XPS es un material rígido y su función principal es térmica. Por tanto, no suele ser la primera opción cuando el principal objetivo es reducir el ruido.

Si quieres profundizar en este tema, puedes consultar nuestra guía sobre cómo mejorar el aislamiento térmico y acústico de una vivienda.

Comportamiento frente a la humedad

El XPS destaca por su baja absorción de agua. Esta propiedad hace que sea especialmente adecuado para cubiertas, terrazas, suelos, muros en contacto con el terreno y otras zonas con riesgo de humedad.

La lana de roca puede utilizarse en muchos sistemas de fachada y cubierta, pero debe estar correctamente protegida e instalada según las indicaciones del fabricante. No debe dejarse expuesta directamente al agua.

En cualquier caso, el aislamiento no sustituye a una impermeabilización. Si existen filtraciones o humedades, primero hay que identificar su origen y aplicar el sistema de protección adecuado.

Resistencia a la compresión

El XPS presenta una buena resistencia a la compresión. Por este motivo, puede utilizarse bajo determinados pavimentos, soleras o cubiertas transitables, siempre que el producto escogido tenga las prestaciones adecuadas.

La lana de roca también existe en paneles de diferentes densidades, pero los formatos habituales para tabiques y falsos techos no están pensados para soportar cargas directas.

Cuando el aislamiento debe colocarse bajo un pavimento o en una zona sometida a presión, es imprescindible comprobar la resistencia mecánica indicada en la ficha técnica.

Comportamiento frente al fuego

La lana de roca tiene un comportamiento muy favorable frente al fuego y se utiliza en sistemas que necesitan una elevada protección contra incendios.

El XPS es un material derivado del poliestireno. Su utilización debe realizarse dentro de sistemas constructivos adecuados, protegido y de acuerdo con las exigencias técnicas y de seguridad aplicables.

Si la resistencia al fuego es un factor determinante, un técnico debe definir la composición completa de la pared, fachada, cubierta o techo, y no solamente el material aislante.

Colocación y adaptación al soporte

La lana de roca es flexible o semirrígida según el formato. Esto le permite adaptarse fácilmente entre perfiles, vigas u otros elementos constructivos.

El XPS se presenta en paneles rígidos que proporcionan una superficie estable y regular. Para que funcione correctamente, las placas deben quedar bien ajustadas y las uniones deben ejecutarse sin dejar puentes térmicos.

En ambos casos, una mala colocación puede reducir considerablemente las prestaciones del sistema.

¿Qué aislamiento se utiliza en una fachada?

En una fachada pueden utilizarse diferentes materiales según el sistema constructivo y la zona concreta.

Fachada ventilada

En las fachadas ventiladas se utiliza habitualmente lana de roca específica para este tipo de aplicación.

Sus principales ventajas son:

  • Buen aislamiento térmico.
  • Mejora del comportamiento acústico.
  • Permeabilidad al vapor.
  • Buen comportamiento frente al fuego.
  • Adaptación a las irregularidades del soporte.

La lana debe quedar protegida detrás del revestimiento exterior y formar parte de un sistema correctamente diseñado.

Fachada con sistema SATE

En un sistema SATE pueden utilizarse diferentes aislantes, como EPS o lana mineral. La lana de roca es especialmente interesante cuando se quiere mejorar el aislamiento acústico, facilitar la difusión del vapor y conseguir un buen comportamiento frente al fuego.

El XPS no suele utilizarse automáticamente en toda la superficie de la fachada. Solo debe instalarse cuando forme parte de un sistema completo compatible y aprobado por el fabricante.

Zócalos y parte inferior de la fachada

En la parte inferior de la fachada, cerca del suelo, es habitual utilizar XPS porque es una zona más expuesta a:

  • Salpicaduras de agua.
  • Humedad.
  • Golpes.
  • Suciedad.
  • Compresión.

Por tanto, una solución frecuente consiste en utilizar el aislamiento previsto para la superficie principal de la fachada y reservar el XPS para el zócalo o las zonas que requieren mayor resistencia a la humedad.

Aislamiento de fachada por el interior

Cuando no se puede intervenir por el exterior, puede realizarse un trasdosado interior con placas de yeso laminado y lana de roca entre los perfiles.

Esta solución puede mejorar el aislamiento térmico y acústico, pero reduce ligeramente el espacio interior. También es necesario estudiar el riesgo de condensaciones antes de definir la composición de la pared.

Muros enterrados

En muros en contacto con el terreno suele utilizarse XPS, debido a su baja absorción de agua y su resistencia mecánica.

Debe colocarse como parte de una solución completa que incluya la impermeabilización y el drenaje adecuados. El XPS protege y aísla, pero no sustituye la impermeabilización del muro.

¿Cuándo es mejor utilizar lana de roca?

La lana de roca suele ser una opción adecuada cuando:

  • Se quiere combinar aislamiento térmico y acústico.
  • Se construyen tabiques de placas de yeso laminado.
  • Se realiza un trasdosado interior.
  • Se aísla un falso techo.
  • Se necesita un buen comportamiento frente al fuego.
  • Hay que adaptar el material entre perfiles o estructuras.
  • Se trabaja en una fachada ventilada.
  • Se utiliza un sistema SATE compatible con lana mineral.
  • Se aísla una cubierta inclinada entre vigas.

Es especialmente habitual en dormitorios, paredes medianeras, despachos o espacios donde el confort acústico también es importante.

¿Cuándo es mejor utilizar XPS?

El XPS suele ser una opción adecuada cuando:

  • El aislamiento puede estar expuesto a la humedad.
  • Se trabaja en una cubierta plana o una terraza.
  • Hay que aislar un suelo o una solera.
  • El material debe soportar compresión.
  • Se aíslan zócalos o la parte inferior de una fachada.
  • Se trabaja en muros enterrados o en contacto con el terreno.
  • Se necesita un panel rígido y estable.

Antes de instalarlo, hay que comprobar que el tipo de XPS, el grosor y la resistencia mecánica sean adecuados para la aplicación prevista.

¿Se pueden combinar la lana de roca y el XPS?

Sí. En algunos proyectos pueden utilizarse materiales diferentes en función de cada zona del edificio.

Por ejemplo, se puede colocar lana de roca en los tabiques interiores para mejorar el confort acústico, utilizarla también en la superficie principal de una fachada ventilada y colocar XPS en suelos, zócalos, cubiertas o muros enterrados.

Combinar materiales no significa necesariamente colocarlos juntos en una misma pared. Significa escoger el producto que mejor responde a las exigencias de cada elemento constructivo.

La compatibilidad entre las capas, la gestión del vapor de agua y la continuidad del aislamiento deben ser estudiadas por un profesional.

El grosor del aislamiento también es importante

Escoger el material correcto es solo una parte de la decisión. El grosor del aislamiento influye directamente en el resultado final.

Un material con buenas prestaciones, pero con un grosor insuficiente, puede no ofrecer la mejora esperada. Al mismo tiempo, aumentar el grosor sin estudiar el espacio disponible, las condensaciones o las uniones con otros elementos también puede generar problemas.

Para definir el grosor adecuado hay que tener en cuenta:

  • La zona climática.
  • El tipo de vivienda.
  • La composición actual de la pared, fachada, cubierta o suelo.
  • El espacio disponible.
  • Las exigencias de la normativa.
  • El nivel de eficiencia que se quiere conseguir.

En viviendas de Osona y el Ripollès, donde los inviernos pueden ser fríos, es especialmente importante dimensionar correctamente el sistema.

Errores habituales al escoger un aislamiento

Algunos de los errores más frecuentes son:

  • Escoger únicamente según el precio.
  • Utilizar el mismo material en todas las zonas.
  • No comprobar las fichas técnicas.
  • Dejar espacios vacíos entre los paneles.
  • No resolver correctamente las uniones.
  • Confundir aislamiento con impermeabilización.
  • No estudiar posibles condensaciones.
  • Colocar un producto sin la protección necesaria.
  • Utilizar XPS en toda una fachada sin comprobar la compatibilidad del sistema.

Una mala ejecución puede reducir la efectividad incluso de un material de calidad. Por este motivo, es recomendable que un técnico o instalador estudie el sistema antes de empezar.

¿Dónde encontrar materiales de aislamiento?

En EUROMAT encontrarás materiales de obra y diferentes soluciones de aislamiento, como lana de roca, paneles rígidos, placas de yeso laminado, perfiles, cintas, fijaciones y productos complementarios.

Nuestro equipo puede ayudarte a identificar los materiales necesarios según las características definidas por el técnico o profesional responsable del proyecto.

En EUROMAT no ejecutamos directamente los trabajos de instalación del aislamiento. Si todavía no dispones de un profesional, podemos recomendarte industriales de confianza de la zona para que estudien la vivienda y ejecuten la solución adecuada.

También puedes consultar nuestro artículo sobre aislamiento térmico y acústico en el Ripollès para conocer los principales puntos que se deben revisar durante una reforma.

Lana de roca o XPS: depende de la aplicación

No existe un único aislamiento adecuado para todas las situaciones. La lana de roca destaca cuando se quiere combinar aislamiento térmico, acústico y protección frente al fuego. El XPS es especialmente útil en zonas con humedad o que necesitan resistencia a la compresión.

Como resumen:

  • Lana de roca: tabiques, trasdosados, falsos techos, cubiertas inclinadas y superficie principal de determinadas fachadas.
  • XPS: suelos, soleras, cubiertas planas, terrazas, zócalos y muros enterrados.

La mejor decisión dependerá del lugar donde se instalará, las prestaciones necesarias y la composición completa del sistema constructivo.

Si estás preparando una reforma, contacta con EUROMAT o visita uno de nuestros centros. Te ayudaremos a encontrar los materiales indicados por el profesional y, si lo necesitas, podremos recomendarte un instalador de confianza.