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octubre 2026

¿Por qué baja la presión de la caldera?

By Ferretería, Ferretería, Ferretería, Fontaneria
Manómetro de una caldera con la presión baja
Si la presión de la caldera baja repetidamente, es recomendable que un técnico revise la instalación.

Si la calefacción no arranca, los radiadores no calientan correctamente o aparece un aviso en la pantalla, una de las primeras comprobaciones que podemos realizar es mirar la presión de la caldera.

Una presión demasiado baja puede impedir que el agua circule correctamente por el sistema de calefacción y, en algunos equipos, provocar un bloqueo de seguridad. Ahora bien, recuperar la presión una vez no es lo mismo que tener que hacerlo repetidamente.

Cuando baja la presión de la caldera con frecuencia, es probable que exista una incidencia que debería revisar un profesional.

¿Qué presión debe tener una caldera?

La presión puede consultarse en el manómetro analógico o en la pantalla digital de la caldera. Normalmente se expresa en bares.

En muchas instalaciones domésticas, la presión en frío suele situarse aproximadamente entre 1 y 1,5 bares. Cuando la calefacción funciona y el agua se calienta, es normal que aumente ligeramente.

Estas cifras son orientativas. El valor correcto depende del modelo, la altura de la vivienda y las características de la instalación. Por este motivo, siempre hay que consultar el manual del fabricante.

También es importante observar cómo se comporta la presión, no solamente su valor puntual. Si sube mucho cuando la calefacción funciona y vuelve a bajar de forma exagerada cuando se enfría, podría existir algún problema en el sistema.

¿Qué ocurre cuando la presión es demasiado baja?

Cuando no existe suficiente presión, la caldera puede mostrar un código de error, dejar de activar la calefacción o funcionar de manera irregular.

Algunas señales que pueden estar relacionadas con una presión insuficiente son:

  • La caldera no arranca.
  • La calefacción se bloquea.
  • Los radiadores no calientan correctamente.
  • Aparece un aviso en la pantalla.
  • Se escuchan ruidos en el circuito.
  • Es necesario recuperar la presión repetidamente.

Estos síntomas también pueden tener otras causas. Por lo tanto, el valor del manómetro es solamente una de las comprobaciones iniciales.

1. Pérdida de agua en algún punto de la instalación

Una de las posibles causas es una pequeña fuga en el circuito de calefacción.

La pérdida puede aparecer en:

  • Las llaves de los radiadores.
  • Los purgadores.
  • Las uniones de las tuberías.
  • La propia caldera.
  • Elementos ocultos bajo el pavimento o dentro de las paredes.
  • La válvula de seguridad.

No todas las fugas forman un charco visible. Una pérdida muy pequeña puede evaporarse sobre una superficie caliente o quedar oculta en una zona poco accesible.

Puedes realizar una inspección visual sin desmontar ningún elemento. Busca gotas, manchas, óxido, marcas blanquecinas o humedad alrededor de los radiadores y las uniones accesibles.

Si detectas agua o humedad, no manipules el interior de la caldera y contacta con un profesional.

2. La presión ha bajado después de purgar los radiadores

Cuando se purga un radiador, se expulsa el aire acumulado, pero también puede salir una pequeña cantidad de agua. Como consecuencia, la presión del circuito puede disminuir.

En este caso, puede ser necesario recuperar la presión después de finalizar la purga. Debe hacerse únicamente siguiendo el procedimiento indicado en el manual de la caldera, ya que el mecanismo y los valores pueden variar según el modelo.

Una vez ajustada, comprueba que la llave de llenado quede completamente cerrada.

Si no sabes identificarla o tienes dudas sobre el procedimiento, es mejor no manipularla y consultar a un técnico.

3. Problema con el vaso de expansión

El agua aumenta de volumen cuando se calienta. El vaso de expansión es el componente encargado de absorber esta variación y evitar cambios excesivos de presión.

Cuando no funciona correctamente, puede observarse que:

  • La presión sube mucho con la calefacción en funcionamiento.
  • La válvula de seguridad expulsa agua.
  • La presión baja cuando el sistema se enfría.
  • Es necesario añadir agua con frecuencia.

La revisión del vaso de expansión corresponde a un técnico cualificado. No debería intentarse ajustar o reparar sin los conocimientos y las herramientas adecuados.

4. La válvula de seguridad pierde agua

La válvula de seguridad protege la instalación cuando la presión es excesiva. Si se ha activado o no cierra correctamente, puede dejar escapar agua y provocar una bajada posterior.

En ocasiones, la pérdida se produce a través de un tubo de descarga y no resulta fácil verla desde el interior de la vivienda.

Si sospechas que la válvula pierde agua, no la bloquees ni intentes anularla. Es un elemento de seguridad y debe revisarlo un profesional.

5. Aire acumulado en el circuito

La presencia de aire puede provocar ruidos, dificultar la circulación y hacer que algunos radiadores no se calienten de forma uniforme.

Purgar los radiadores puede ayudar, pero si el aire vuelve a aparecer con frecuencia, hay que investigar la causa. Podría existir una entrada de aire, una fuga u otro problema en el circuito.

Después de cualquier purga, vuelve a comprobar la presión en frío y sigue las indicaciones del fabricante.

¿Se puede recuperar la presión de la caldera?

En muchas calderas domésticas, la presión puede recuperarse introduciendo agua en el circuito mediante la llave o el mecanismo de llenado.

Sin embargo, la posición y el funcionamiento de esta pieza cambian según el modelo. Por eso, no conviene manipular una válvula si no estamos seguros de que sea la correcta.

Antes de hacerlo:

  • Apaga la calefacción y deja enfriar el sistema.
  • Consulta el manual de la caldera.
  • Comprueba el valor recomendado por el fabricante.
  • Abre el mecanismo de llenado lentamente.
  • Ciérralo completamente al alcanzar la presión indicada.
  • Observa si la presión se mantiene durante los días siguientes.

No se debe llenar excesivamente el circuito. Una presión demasiado elevada también puede provocar problemas y activar la válvula de seguridad.

¿Por qué no se debe añadir agua continuamente?

Recuperar la presión puntualmente después de purgar los radiadores puede formar parte del funcionamiento habitual. Sin embargo, tener que añadir agua cada pocos días o semanas no debería considerarse normal.

Introducir agua continuamente no repara la causa de la pérdida. Además, el agua nueva incorpora oxígeno y minerales al circuito, lo que puede favorecer la corrosión o la formación de residuos.

Si la presión vuelve a bajar, hay que dejar de repetir el llenado y solicitar una revisión profesional.

¿Cuándo debes contactar con un técnico?

Es recomendable consultar a un profesional cuando:

  • La presión baja repetidamente.
  • Existe una fuga visible.
  • La caldera expulsa agua.
  • La presión sube excesivamente al calentarse.
  • Aparecen códigos de error.
  • No puedes identificar la llave de llenado.
  • La caldera no recupera su funcionamiento.
  • Se escuchan ruidos nuevos o intensos.
  • Hay humedad alrededor de tuberías o radiadores.

No abras la carcasa ni manipules el circuito de gas, los componentes eléctricos o los elementos interiores de la caldera.

Para ampliar la información sobre posibles incidencias, puedes consultar esta guía oficial de Junkers Bosch sobre averías comunes de las calderas.

Materiales y profesionales para la calefacción

En EUROMAT encontrarás radiadores, válvulas, purgadores, tuberías, accesorios y otros materiales de fontanería y calefacción para reparar o renovar una instalación.

No realizamos directamente los trabajos de reparación o mantenimiento de calderas. Sin embargo, podemos ayudarte a encontrar los materiales indicados por el técnico y recomendarte un profesional de confianza de la zona para que revise la instalación.

También puedes consultar nuestros consejos para calentar una casa en Vic de forma eficiente y sostenible.

Una bajada repetida de presión necesita una revisión

Cuando baja la presión de la caldera una sola vez, puede ser consecuencia de una purga o de un ajuste puntual. Si sucede con frecuencia, puede indicar una fuga, un problema en el vaso de expansión o una incidencia en algún otro componente.

Comprueba el manómetro, revisa visualmente las zonas accesibles y sigue siempre el manual del fabricante. Si la presión no se mantiene, contacta con un técnico antes de que el problema empeore.

Si necesitas material de calefacción o un profesional de confianza, puedes contactar con EUROMAT o visitar uno de nuestros centros.

¿Por qué gotea un grifo y qué debes hacer?

By Ferretería, Fontaneria
Grifo que gotea debido a una posible avería interior
Identificar el punto exacto de la fuga permite saber si es necesario sustituir un recambio o consultar a un profesional.

Un grifo que gotea puede parecer una incidencia menor, pero es recomendable no dejarla pasar. Además de resultar molesta, la pérdida continua de agua puede dejar marcas de cal, deteriorar el lavabo o la encimera e indicar que algún componente interior está desgastado.

La causa puede ser tan sencilla como una pieza floja o tan específica como un cartucho, una junta o un mecanismo interior deteriorado. Antes de intentar repararlo, hay que observar exactamente por dónde sale el agua y qué tipo de grifo tenemos.

Primero: ¿por dónde pierde agua?

No todas las fugas tienen el mismo origen. El agua puede aparecer en diferentes puntos:

  • Por la boca del grifo cuando está cerrado.
  • Por debajo del mando.
  • Por la base del grifo.
  • En las conexiones situadas bajo el lavabo.
  • Por el flexo de un grifo de cocina extraíble.
  • En la unión entre el grifo y la pared.
  • Por algún componente de la ducha.

Observar el punto exacto ayuda a orientar el diagnóstico. También conviene secar bien la zona y volver a revisarla al cabo de unos minutos, porque el agua puede desplazarse y aparecer lejos de su origen real.

¿Por qué gotea el grifo cuando está cerrado?

Si el agua continúa saliendo por el caño después de cerrar el grifo, es probable que algún elemento interior no esté realizando un cierre completo.

En un grifo monomando, una de las posibles causas es el desgaste o la acumulación de suciedad en el cartucho cerámico. Este componente regula el caudal y la mezcla de agua fría y caliente.

En un grifo de dos mandos, el problema puede encontrarse en el mecanismo interior o en una junta de cierre. El tipo de recambio dependerá del modelo y del fabricante.

Cerrar el mando con más fuerza no suele solucionar el problema y puede deteriorar todavía más el mecanismo.

Fuga por la base del grifo

Cuando el agua aparece alrededor de la base, hay que comprobar en qué momento se produce.

Si solamente aparece mientras utilizamos el grifo, podría tratarse de agua que cae sobre la encimera o que se filtra por una unión deteriorada. Si sale de manera continua, el origen puede encontrarse en una junta, una conexión o en el propio cuerpo del grifo.

También es posible que la fijación se haya aflojado y el grifo se mueva. En este caso, no conviene seguir forzándolo, porque el movimiento puede afectar a los tubos flexibles o a las uniones situadas debajo.

Fuga debajo del lavabo

Si detectas agua dentro del mueble, seca la zona y observa las conexiones mientras abres el grifo.

La pérdida puede proceder de:

  • Los tubos flexibles de alimentación.
  • Las llaves de paso.
  • Las uniones roscadas.
  • El cuerpo inferior del grifo.
  • El desagüe o el sifón.

Es importante diferenciar si se trata de una fuga del grifo o del sistema de desagüe. Si el agua solamente aparece cuando vaciamos el lavabo, el problema podría estar en el sifón, la válvula o una unión del desagüe.

Si la pérdida es continua, cierra la llave de paso correspondiente. Si no funciona o no sabes cuál es, cierra la llave general de la vivienda y contacta con un profesional.

El aireador también puede provocar problemas

El aireador es la pequeña pieza situada en la salida del caño. Mezcla agua y aire para conseguir un chorro más uniforme y limitar el caudal en determinados modelos.

Con el tiempo, puede acumular cal o sedimentos. Esto puede provocar:

  • Un chorro irregular.
  • Salpicaduras.
  • Menor caudal.
  • Salida de agua en diferentes direcciones.

Este problema no suele ser el responsable de un goteo cuando el grifo está cerrado, pero sí de un funcionamiento deficiente mientras está abierto.

Si el fabricante permite desmontar el aireador, puede retirarse con cuidado y limpiarse siguiendo las instrucciones del modelo. Hay que evitar utilizar herramientas que puedan rayar el acabado.

¿La cal puede afectar al funcionamiento?

En las zonas con agua dura, la cal puede acumularse en el aireador y en otros componentes del grifo. Con el paso del tiempo, esta acumulación puede dificultar el movimiento o alterar el caudal.

Para limpiar la superficie exterior, utiliza un paño suave y productos compatibles con el acabado. No apliques estropajos, lejía, productos abrasivos o desincrustantes agresivos sin comprobar antes las indicaciones del fabricante.

Los acabados cromados, negros, dorados o cepillados pueden necesitar cuidados diferentes. Un producto inadecuado puede dejar manchas o deteriorar el recubrimiento.

¿Se puede reparar o hay que cambiar el grifo?

No siempre es necesario sustituir todo el grifo. En muchos casos, un profesional puede cambiar el cartucho, las juntas, los flexos u otros recambios compatibles.

La reparación puede ser conveniente cuando:

  • El grifo es relativamente nuevo.
  • El cuerpo exterior está en buen estado.
  • Se puede identificar el modelo.
  • El fabricante dispone del recambio.
  • La reparación es proporcionada respecto al valor del grifo.

En cambio, puede ser preferible sustituirlo cuando:

  • Tiene muchos años.
  • Presenta corrosión o fisuras.
  • Hay varias piezas deterioradas.
  • No se encuentran recambios compatibles.
  • Las fugas se repiten.
  • Se quiere mejorar el consumo o la comodidad.

Si estás valorando un cambio, puedes consultar nuestra guía sobre cómo elegir la grifería de lavabo adecuada.

¿Qué debes saber antes de comprar un recambio?

Los cartuchos, aireadores y otros componentes no son necesariamente universales. Antes de comprar uno, conviene disponer de:

  • La marca del grifo.
  • El modelo o la referencia.
  • Una fotografía completa.
  • Una imagen de la pieza que debe sustituirse.
  • Las medidas principales.
  • El lugar exacto donde aparece la fuga.

Si todavía conservas la factura, las instrucciones o la caja del producto, puede resultar más fácil identificar el recambio correcto.

No es recomendable desmontar el grifo sin haber cerrado el agua ni comprar una pieza únicamente porque se parece visualmente a la original.

¿Cuándo hay que avisar a un profesional?

Es recomendable que lo revise un fontanero cuando:

  • La fuga es continua.
  • No se puede cerrar correctamente el agua.
  • La pérdida procede del interior de la pared.
  • Hay humedad en el mueble, la pared o el pavimento.
  • El grifo está flojo y fuerza las conexiones.
  • No se puede identificar el recambio.
  • La reparación requiere desmontar el mecanismo.
  • La fuga vuelve a aparecer después de una intervención.

Una pequeña pérdida visible puede ocultar una fuga más importante. Si existe riesgo de que el agua afecte al mobiliario, al pavimento o a otra vivienda, hay que actuar rápidamente.

Grifos, recambios y profesionales en EUROMAT

En los centros de EUROMAT encontrarás grifos para lavabos, cocinas, duchas y bañeras, así como diferentes recambios y materiales de fontanería.

Nuestro equipo puede ayudarte a identificar el producto si nos traes la referencia, fotografías y las medidas necesarias. Si la reparación no es posible o no compensa, también podrás comparar diferentes modelos de grifo según el tipo de instalación, el acabado y el presupuesto.

En EUROMAT no realizamos directamente los trabajos de reparación o instalación. Sin embargo, podemos recomendarte un profesional de confianza de la zona para que compruebe el origen de la fuga y realice la intervención necesaria.

No dejes pasar un grifo que gotea

Un grifo que gotea no siempre requiere sustituirlo completamente, pero sí identificar la causa y actuar antes de que el problema empeore.

Comprueba por dónde sale el agua, evita forzar el mando y cierra la llave de paso si la pérdida es continua. Con la información del modelo y el asesoramiento de un profesional será más fácil encontrar la solución adecuada.

Si necesitas un grifo nuevo, un recambio o material de fontanería, puedes contactar con EUROMAT o visitar uno de nuestros centros de Manlleu, Vic o Ripoll.

Cómo limpiar los filtros del aire acondicionado paso a paso

By Fontaneria, Materiales de construcción
Limpiar los filtros del aire acondicionado de una vivienda
Limpiar los filtros aproximadamente cada dos meses ayuda a mantener un buen paso del aire y el rendimiento del equipo.

¿Sabías que los filtros de los aires acondicionados deben limpiarse aproximadamente cada dos meses?

Con el uso, los filtros acumulan polvo, pelos y otras partículas presentes en el ambiente. Si no se limpian, el paso del aire puede verse dificultado y el equipo puede perder rendimiento, generar malos olores o necesitar más tiempo para climatizar la habitación.

La buena noticia es que, en los equipos domésticos tipo split con filtros de malla lavables, la limpieza suele ser muy sencilla. Solo hay que seguir unas precauciones básicas y consultar el manual del fabricante si no tenemos claro cómo se extraen.

¿Cada cuánto deben limpiarse los filtros?

Como orientación general y fácil de recordar, es recomendable limpiar los filtros del aire acondicionado aproximadamente cada dos meses.

Sin embargo, la frecuencia puede variar según:

  • Las horas que utilizamos el equipo.
  • La cantidad de polvo de la vivienda.
  • La presencia de animales.
  • Si hay personas con alergias.
  • Si el aire acondicionado también se utiliza como calefacción.
  • Las indicaciones del fabricante.

Durante los periodos de uso intensivo puede ser conveniente revisarlos con mayor frecuencia. Si ves mucho polvo, notas un olor extraño o el equipo parece mover menos aire, no es necesario esperar a que pasen los dos meses.

¿Qué necesitas para limpiarlos?

Para realizar una limpieza doméstica básica normalmente solo necesitarás:

  • Agua templada.
  • Un poco de jabón neutro.
  • Un paño suave.
  • Una toalla o superficie limpia donde dejar secar los filtros.
  • Una aspiradora, opcionalmente, si hay mucho polvo superficial.

Evita utilizar estropajos, cepillos duros, lejía, disolventes o productos abrasivos, ya que podrían deteriorar los filtros o el acabado de la unidad.

1. Apaga el aire acondicionado

El primer paso es apagar completamente el equipo antes de abrirlo. Si es posible y el manual así lo indica, desconecta también la alimentación eléctrica.

No intentes retirar los filtros con el aparato en funcionamiento. Además de ser una medida de seguridad, apagarlo evita que aspire polvo mientras la tapa está abierta.

Si la unidad está situada en una zona elevada, utiliza una escalera estable y evita subirte a sillas o muebles.

2. Abre la tapa frontal

En la mayoría de los aires acondicionados tipo split, los filtros se encuentran detrás de la tapa frontal de la unidad interior.

Ábrela con cuidado, sin forzar las bisagras. Cada modelo puede tener un sistema diferente, de modo que, si notas resistencia o no tienes claro cómo se abre, consulta el manual.

No es necesario desmontar la carcasa ni tocar componentes eléctricos o partes internas del equipo.

3. Retira los filtros con cuidado

Extrae los filtros lentamente y fíjate en la posición en la que estaban colocados. Esto te facilitará volver a instalarlos correctamente.

Los filtros principales suelen ser unas mallas ligeras de plástico. Si el equipo incorpora filtros especiales, purificadores o desodorizantes, consulta las instrucciones del fabricante, porque no todos pueden lavarse con agua.

Si detectas que un filtro está roto, deformado o muy deteriorado, puede ser necesario sustituirlo.

4. Lávalos con agua y un poco de jabón

Si solamente tienen un poco de polvo, puedes retirarlo con una aspiradora a baja potencia, sin presionar la malla.

Cuando haya más suciedad acumulada, lava los filtros con agua ligeramente caliente o templada y un poco de jabón neutro. El agua no debe estar excesivamente caliente; como referencia, es preferible mantenerla por debajo de los 40 °C para evitar deformaciones.

Límpialos suavemente, sin doblarlos ni frotarlos con fuerza. Después, acláralos bien hasta que no queden restos de jabón.

Este procedimiento coincide con las recomendaciones habituales de los fabricantes. Puedes consultar, por ejemplo, esta guía de Mitsubishi Electric para limpiar los filtros del aire acondicionado.

5. Déjalos secar completamente

Una vez limpios, deja los filtros sobre una superficie limpia hasta que se hayan secado completamente.

No vuelvas a instalarlos si todavía están húmedos, ya que podrían favorecer la aparición de malos olores o humedad en el interior del equipo.

Es preferible dejarlos secar a la sombra y de forma natural. No utilices un secador, no los coloques sobre un radiador y evita exponerlos directamente al sol, porque el calor podría deformarlos.

6. Limpia la carcasa y el difusor

Mientras los filtros se secan, puedes aprovechar para limpiar la parte exterior del aire acondicionado.

Pasa un paño suave ligeramente humedecido por:

  • La carcasa exterior.
  • La tapa frontal.
  • Las salidas de aire.
  • El difusor y las lamas accesibles.
  • El polvo visible alrededor de la entrada de aire.

No viertas agua directamente sobre la unidad ni introduzcas el paño, cepillos u otros objetos en el interior. Tampoco es recomendable aplicar productos de limpieza en espray directamente sobre el aparato.

La limpieza profunda del intercambiador, el ventilador, la bandeja de condensados o el desagüe corresponde a un técnico especializado.

7. Vuelve a colocar los filtros

Cuando los filtros estén completamente secos, vuelve a colocarlos en la misma posición. Comprueba que queden bien encajados, sin forzarlos.

Después, cierra la tapa frontal y vuelve a conectar el equipo si lo habías desconectado.

Enciéndelo durante unos minutos y comprueba que funcione con normalidad, que el paso del aire sea correcto y que no aparezcan ruidos o avisos extraños.

¡Y ya está!

¿Cuándo hay que avisar a un profesional?

Limpiar los filtros es una tarea doméstica sencilla, pero no sustituye el mantenimiento técnico del aire acondicionado.

Es recomendable consultar a un profesional si detectas:

  • Goteo de agua.
  • Olor a humedad que no desaparece.
  • Ruidos diferentes de los habituales.
  • Hielo o escarcha en la unidad.
  • Una reducción importante del rendimiento.
  • Errores en la pantalla.
  • Filtros o piezas deterioradas.
  • Suciedad acumulada en zonas interiores no accesibles.

No desmontes la unidad ni manipules el circuito frigorífico, las conexiones eléctricas o el desagüe. Estas actuaciones debe realizarlas un técnico cualificado.

¿Quieres renovar o instalar un aire acondicionado?

Una limpieza periódica ayuda a mantener el equipo en buenas condiciones. Sin embargo, si el aparato es antiguo, consume demasiado, se avería con frecuencia o ya no climatiza correctamente, puede ser un buen momento para valorar su sustitución.

En EUROMAT disponemos de equipos de aire acondicionado y materiales de climatización para preparar tu hogar de cara al verano.

No realizamos directamente todos los trabajos de instalación o mantenimiento, pero podemos ayudarte a escoger el equipo adecuado y recomendarte un profesional de confianza de la zona para que estudie el espacio y realice la instalación.

Puedes contactar con EUROMAT, escribirnos a través de las redes sociales o visitar uno de nuestros almacenes de fontanería y climatización.