
Hacer una reforma integral no consiste únicamente en elegir un pavimento, cambiar la cocina o renovar las instalaciones. Para que la obra avance correctamente, es imprescindible coordinar a los diferentes profesionales y ejecutar cada trabajo en el momento adecuado.
Si el orden no está bien planificado, pueden aparecer esperas, trabajos duplicados, desperfectos en materiales recién instalados y desviaciones en el presupuesto. Por ejemplo, colocar un pavimento antes de haber finalizado determinados trabajos puede obligar a protegerlo durante semanas o incluso provocar que se estropee.
Aunque cada vivienda es diferente, existe un orden habitual que sirve como base para planificar una reforma completa. En este artículo te explicamos las principales fases y qué hay que tener preparado en cada una.
Antes de empezar: definir el proyecto
La primera fase no se realiza en la obra, sino sobre el papel. Antes de derribar nada, hay que tener claro qué se quiere modificar y qué resultado se desea conseguir.
Es importante definir:
- La nueva distribución de la vivienda.
- Los espacios que se reformarán.
- Las instalaciones que deben renovarse.
- Los materiales y acabados principales.
- El presupuesto disponible.
- El calendario aproximado.
- Los profesionales que intervendrán.
- Los permisos o comunicaciones necesarios.
Las decisiones sobre la distribución afectan directamente a las instalaciones, los pavimentos, las puertas, la cocina y el baño. Por este motivo, no es recomendable empezar la obra mientras todavía existan cuestiones importantes pendientes de decidir.
También conviene reservar una parte del presupuesto para imprevistos, especialmente cuando se reforma una vivienda antigua y todavía no se conoce el estado real de las instalaciones o de los elementos ocultos.
El orden de una reforma integral puede variar
No todas las reformas siguen exactamente la misma secuencia. El orden puede cambiar según el tipo de vivienda, los materiales elegidos y el alcance de los trabajos.
No es lo mismo reformar un piso manteniendo la distribución que rehabilitar una casa antigua, modificar muros, renovar completamente las instalaciones o intervenir en elementos estructurales.
Por este motivo, el orden definitivo debe establecerlo el técnico o profesional responsable de la obra. Aun así, estas son las fases más habituales.
1. Protección de los elementos que se conservan
Antes de empezar los derribos, hay que proteger todo aquello que no se renovará:
- Ascensores y zonas comunes.
- Puertas de acceso.
- Ventanas que se mantengan.
- Pavimentos o paredes que no se modifiquen.
- Escaleras, barandillas y otros elementos delicados.
- Muebles que no puedan retirarse.
También se debe preparar el espacio para gestionar los escombros y la entrada y salida de materiales.
Una buena protección inicial evita desperfectos y reduce la limpieza necesaria al finalizar la obra.
2. Derribos y retirada de materiales
La primera fase de trabajo suele ser el derribo de todos los elementos que se quieren eliminar.
Esta fase puede incluir:
- Retirada de muebles de cocina y baño.
- Desmontaje de sanitarios y grifería.
- Eliminación de pavimentos y revestimientos.
- Derribo de tabiques.
- Retirada de falsos techos.
- Desmontaje de puertas y marcos.
- Eliminación de instalaciones antiguas.
Durante los derribos pueden aparecer problemas que no eran visibles inicialmente, como humedades, tuberías deterioradas, desniveles o grietas.
Antes de continuar, un profesional debe valorar estos imprevistos y determinar si es necesario modificar el proyecto o realizar trabajos adicionales.
3. Trabajos estructurales, si son necesarios
Si la reforma afecta a muros de carga, forjados, cubiertas, escaleras u otros elementos estructurales, estos trabajos deben realizarse antes de empezar las nuevas distribuciones e instalaciones.
Las intervenciones estructurales deben estar definidas y supervisadas por un técnico competente. No se debe eliminar ni modificar una pared sin comprobar previamente qué función tiene dentro del edificio.
En esta fase también pueden ejecutarse refuerzos, aperturas, nuevos dinteles o reparaciones estructurales.
4. Nuevos tabiques y distribución de los espacios
Una vez finalizados los derribos y los posibles trabajos estructurales, se construye la nueva distribución.
Los tabiques pueden ejecutarse con:
- Piezas cerámicas.
- Placas de yeso laminado.
- Bloques de hormigón.
- Otros sistemas constructivos definidos en el proyecto.
En algunos casos, una parte de los tabiques se deja abierta o sin terminar para que los instaladores puedan pasar las tuberías y los cables.
Antes de construirlos, hay que comprobar la posición exacta de las puertas, los muebles, los sanitarios, la ducha, los electrodomésticos y otros elementos que condicionen la distribución.
5. Instalaciones de fontanería, electricidad y climatización
Con la distribución definida, llega el momento de ejecutar o renovar las instalaciones.
Esta fase puede incluir:
- Tuberías de agua fría y caliente.
- Desagües.
- Instalación eléctrica.
- Puntos de luz, enchufes e interruptores.
- Telecomunicaciones.
- Calefacción y radiadores.
- Climatización.
- Ventilación.
- Instalaciones de gas, si las hay.
Es fundamental tener definida la distribución de la cocina y el baño antes de llegar a este punto. Cambiar la posición de un fregadero, un inodoro o un electrodoméstico cuando las instalaciones ya están ejecutadas puede obligar a repetir trabajos.
También conviene pensar en las necesidades futuras: número de enchufes, conexiones de red, iluminación, termostatos o posibles ampliaciones.
Las instalaciones deben ser ejecutadas por profesionales cualificados y comprobarse antes de tapar paredes, suelos o techos.
6. Cierre de los tabiques y preparación de los soportes
Una vez instaladas y comprobadas las instalaciones, se pueden cerrar los tabiques y preparar las superficies.
Los trabajos habituales de esta fase son:
- Cierre de las placas de yeso laminado.
- Enfoscado o enlucido de paredes.
- Formación de falsos techos.
- Reparación de rozas.
- Regularización de paredes.
- Nivelación de suelos.
- Formación de pendientes en duchas o terrazas.
La preparación del soporte es esencial. Un pavimento, una pintura o un revestimiento no ofrecerán un buen resultado si la base presenta humedad, desniveles, fisuras o restos de materiales anteriores.
7. Impermeabilización de las zonas húmedas
Antes de colocar los revestimientos del baño, la ducha, la terraza o cualquier otra zona expuesta al agua, hay que ejecutar la impermeabilización.
Según el proyecto, se pueden utilizar:
- Láminas impermeabilizantes.
- Membranas líquidas.
- Morteros impermeables.
- Bandas y piezas específicas para esquinas y encuentros.
- Sistemas de sellado alrededor de tuberías y desagües.
Impermeabilizar no consiste únicamente en aplicar un producto sobre la superficie. Hay que resolver correctamente las uniones, los desagües, las esquinas y los cambios de plano.
Una impermeabilización deficiente puede provocar filtraciones que no se detecten hasta que la obra ya esté terminada.
8. Colocación de pavimentos y revestimientos
Cuando los soportes están preparados y las zonas húmedas impermeabilizadas, se pueden colocar las baldosas, los pavimentos y los revestimientos.
En esta fase es importante utilizar:
- Cemento cola adecuado para el tipo de baldosa.
- Adhesivos compatibles con el soporte.
- Materiales de rejuntado.
- Sistemas de nivelación cuando sean necesarios.
- Juntas de movimiento y dilatación.
- Perfiles y piezas de acabado.
No todos los adhesivos sirven para todos los materiales. Un gres porcelánico de gran formato, un pavimento exterior o una baldosa colocada sobre una superficie existente pueden requerir productos diferentes.
En nuestra sección de materiales de obra encontrarás morteros, cementos cola, sistemas de impermeabilización y otros productos necesarios para una correcta colocación.
Una vez instalado el pavimento, debe protegerse adecuadamente durante el resto de la obra.
9. Carpintería interior y puertas
Las puertas interiores, los marcos, los zócalos y otros elementos de carpintería suelen colocarse cuando los pavimentos ya están instalados y se conoce la altura definitiva del suelo.
En algunos proyectos, los premarcos se colocan durante las fases iniciales, mientras que las puertas y los acabados se montan más adelante.
También es el momento de instalar:
- Armarios empotrados.
- Revestimientos de madera.
- Zócalos.
- Paneles decorativos.
- Otros elementos de carpintería a medida.
La secuencia exacta debe coordinarse con los trabajos de pintura para evitar tener que desmontar o proteger innecesariamente los elementos nuevos.
10. Pintura y acabados de las paredes
Cuando los trabajos que generan más polvo y suciedad ya han finalizado, se pueden pintar las paredes y los techos.
Antes de pintar hay que comprobar:
- Que las superficies estén secas.
- Que las juntas estén bien tratadas.
- Que no haya grietas o irregularidades.
- Que las paredes estén limpias.
- Que el pavimento y la carpintería estén protegidos.
Normalmente, se aplica una preparación o imprimación antes de las capas finales, especialmente en superficies nuevas o muy absorbentes.
11. Montaje de la cocina y el baño
Con los pavimentos, los revestimientos y buena parte de los acabados finalizados, se pueden instalar los elementos de cocina y baño.
En esta fase se montan:
- Muebles de cocina.
- Encimeras.
- Fregaderos.
- Electrodomésticos.
- Muebles de baño.
- Sanitarios.
- Grifería.
- Platos de ducha, si no se han colocado anteriormente.
- Mamparas.
- Espejos y accesorios.
Las medidas deben comprobarse durante la preparación del proyecto, pero algunos elementos a medida se miden definitivamente cuando los revestimientos ya están colocados.
Esto es especialmente importante en encimeras, mamparas y muebles adaptados a espacios irregulares.
12. Mecanismos, luminarias y conexiones finales
La última fase de las instalaciones consiste en colocar los elementos visibles y poner los sistemas en funcionamiento.
Se incluyen:
- Enchufes e interruptores.
- Luminarias.
- Termostatos.
- Radiadores.
- Rejillas de ventilación.
- Grifería y conexiones finales.
- Electrodomésticos.
- Equipos de climatización.
Los profesionales deben comprobar que todas las instalaciones funcionen correctamente y que no existan fugas, errores o elementos pendientes.
13. Repaso, limpieza y revisión final
Antes de dar la reforma por terminada, conviene realizar una revisión completa.
Hay que comprobar:
- Funcionamiento de enchufes, luces y mecanismos.
- Apertura y cierre de puertas y ventanas.
- Funcionamiento de la grifería y los desagües.
- Ausencia de fugas.
- Acabado de juntas y sellados.
- Estado de pavimentos y revestimientos.
- Funcionamiento de los electrodomésticos.
- Calidad de la pintura.
- Posibles golpes, arañazos o desperfectos.
Es recomendable anotar todos los repasos pendientes y revisarlos antes de considerar la obra definitivamente finalizada.
¿Cuándo se deben elegir y encargar los materiales?
Uno de los errores más habituales es esperar a que el instalador necesite un material para empezar a buscarlo.
Los productos con plazos de fabricación o entrega más largos deben elegirse con antelación. Algunos ejemplos son:
- Pavimentos y revestimientos concretos.
- Muebles de cocina y baño.
- Encimeras a medida.
- Mamparas.
- Platos de ducha especiales.
- Puertas.
- Grifería o sanitarios específicos.
- Materiales con acabados o colores especiales.
En cambio, los materiales más técnicos deben confirmarse con el profesional para asegurar que sean compatibles con el sistema y la aplicación.
Planificar los pedidos evita que la obra se detenga por falta de material y reduce el riesgo de que un producto deje de estar disponible a mitad del proyecto.
¿Cómo evitar problemas con el orden de una reforma integral?
Para que las diferentes fases avancen correctamente, es recomendable:
- Definir el proyecto antes de empezar.
- Preparar un calendario aproximado.
- Coordinar a todos los profesionales.
- Encargar con tiempo los materiales especiales.
- Comprobar las instalaciones antes de taparlas.
- Proteger los acabados ya instalados.
- Evitar cambios improvisados durante la obra.
- Hacer un seguimiento del presupuesto y los plazos.
También es importante evitar decisiones precipitadas, escoger los materiales únicamente por el precio o no tener en cuenta los trabajos previos. Estos son algunos de los principales errores que pueden provocar retrasos y sobrecostes.
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Nuestro equipo puede ayudarte a identificar y preparar los materiales necesarios según las indicaciones de los profesionales responsables de la obra.
En EUROMAT no ejecutamos directamente todos los trabajos de una reforma integral. Si necesitas profesionales para alguna fase, podemos recomendarte industriales de confianza de la zona.
Una reforma bien ordenada evita muchos imprevistos
Respetar el orden de una reforma integral permite trabajar con mayor eficiencia, proteger los materiales y evitar que un profesional tenga que repetir el trabajo de otro.
Todo empieza con una buena planificación. Después llegan los derribos, la distribución, las instalaciones, la preparación de los soportes y, finalmente, los acabados y el montaje de los diferentes elementos.
La secuencia exacta dependerá de cada vivienda, pero tener una visión global antes de empezar es la mejor manera de controlar el presupuesto y los plazos.
Si estás preparando una reforma, contacta con EUROMAT o visita uno de nuestros centros. Te ayudaremos a preparar los materiales de cada fase y, si lo necesitas, podremos recomendarte profesionales de confianza.
